Paisaje romántico

Agazapado entre los juncos del estanque en el que nadas,
tan aquietado el corazón como se pueda,
escribiré un hermoso poema de amor a la naturaleza.

Absorto en el brillo ondulante de tu espalda,
sofocaré el latir del sentimiento,
y conjugaré expresar por describir, en el intento

de retratar un frondoso paisaje romántico con náyade,
y luego me quedaré, para admirarla en secreto
entre las ruinas del templo de una diosa del amor pagano.

romantico
Oli d’Ignacio Pinazo Camarlench

 

50 palabras

Tras el accidente apenas recuerdo nada, tan solo cincuenta palabras para expresar mi amor. No me reconozco, ahora inmovil en esta cama; ni a ti, pero te he amado siempre, desde que viniste, hace un momento.
Aunque da igual, estás aquí y tampoco puedo decírtelo, únicamente mirarte, llorando hacia dentro.
johnny
Foto: “Johnny got his gun”. World Entertainment

Versos para dos flores en el páramo (a Eduardo Vicente y Gerardo Diego)

trama
Llàpis d’Eduardo Vicente, entre 1955-1965
paramo
Gerardo Diego

Escondo mi desnudez
bajo el velo transparente de unos versos
y tras sus hilos
espío invisible tus movimientos ante el espejo.

Un paño suave acaricia tus senos
y con los dedos recorres la humedad
de tus sombras y tus brillos.

Pero ahora que has visto mi reflejo,
se desvanece este velo
y entre nosotros sólo queda un verso.

Sigo tus huellas

Sigo tus huellas sobre la tierra de un sendero en el monte,
te paraste en el recodo a recoger unas flores.
Nadie más ha pasado por aquí, sólo tú y yo tras de ti.
Veo sus tallos cortados y el leve gemido de su aroma aún sigue flotando entre las piedras,
sé que estás cerca pero te oculta el claroscuro del bosque.

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Soñarte

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Contemplar tus estrellas
en los cabellos de la noche escarchada


Aspirar tu brisa entre los pliegues de la roca desnuda


Acariciar tu hierba sobre la humedad de un prado dormido


Y soñar aún con paisajes dónde nunca te encuentro

Tantos libros

 Tantos libros, tantos versos han pasado 
que apenas recuerdo tu rostro
y sin embargo, todavía oigo tu risa chillando mi nombre
y veo tus labios abiertos que reflejan el agua del río

He leído tu nombre en las volutas de mi memoria
y aún hay briznas de hierba y arena
entre las páginas evanescentes de aquellos veranos sin calor
aigua2

“Vull estimar el teu cos…”

vull

Havia de deixar que els pensaments fluïssin lliures
Com de lliures? si a cada pedalada em tornava la cançó als llavis,
em sortia de ben endins un crit entretallat pel panteig i l’emoció de cada curva traçada a cinquanta per hora,
la suor gelada regalimant pel rostre

“Vull estimar el teu cos fins el mai, fins cansar-me’n. Fer de la teva pell corriols i estimballs…”